2. ¿Por qué pueden fallar los tratamientos antibióticos?

Cuando sufrimos una infección a causa de una bacteria y ponemos un tratamiento para curarla, tendremos tres factores que participan en este proceso: la bacteria causante, el antibiótico que tomamos y el propio paciente que sufre la enfermedad.

Si fracasa el tratamiento, por tanto, será a causa de un fallo en cualquiera de estos tres componentes.

ANTIBIÓTICOS

  • Inadecuado

Es fundamental conocer el comportamiento y las características de los antibióticos para poder establecer un tratamiento adecuado y evitar que este falle. Según el paciente y su situación clínica se optará por el uso de unos u otros, con la pauta más apropiada.

  • Malabsorción o dosis inadecuada

Cuando se toman antibióticos por vía oral puede ocurrir que por algún problema no se absorba el fármaco y no llegue a la sangre. Otras veces la dosis del antibiótico es inadecuada y falla.

  • Vía inadecuada

Otro aspecto a tener en cuenta es la administración del antibiótico. En el hospital los antibióticos se administran por vía intravenosa y pueden aparecer complicaciones ya que esta vía aumenta el riesgo de padecer nuevas infecciones. Cuando el paciente está estable se recurre a la vía oral, que resulta más cómoda para el paciente y reduce su estancia en el hospital.

  • Interacciones

En pacientes que toman varios medicamentos, se deben tener en cuenta las posibles interacciones entre ellos antes de iniciar un tratamiento antibiótico. Estas interacciones pueden hacer que los antibióticos no funcionen. Hay que tener especial precaución con el uso de fármacos nuevos en el mercado.

BACTERIAS

  • Superinfección

A la infección inicial se le podrían sumar otras bacterias que agravan la situación, razón por la cual, el antibiótico prescrito deja de ser efectivo.

  • Infección mixta

En ocasiones una infección es causada por más de una bacteria. Un error común es detectar y tratar solo una de ellas.

  • Resistencias

La mayoría de las infecciones se diagnostican en base a la clínica del paciente, atendiendo a los grupos de edad, y a las bacterias que producen infecciones con más probabilidad. No se suelen realizar pruebas individuales a los pacientes para averiguar qué bacteria produce la infección y, por tanto, los antibióticos que se administran son válidos para un amplio número de bacterias. Esto puede hacer que los antibióticos no sean efectivos en un futuro por la generación de resistencias.

PACIENTE

  • Perfil del paciente

Se deben tener en cuenta las características físicas y psicológicas del paciente ya que van a influir en la evolución de la infección. Por lo tanto, se elige el antibiótico que más le pueda ayudar según la edad, si la paciente está embarazada o en periodo de lactancia, si sufre disfunción renal o hepática,…

  • Cumplimiento

No cumplir el tratamiento puede hacer que los antibióticos no funcionen. Hay que acabar el tratamiento tal y como indica el médico, ya que es frecuente el abandono del tratamiento cuando el paciente nota mejoría. De esta forma, las bacterias pueden no eliminarse del todo y siguen reproduciéndose.

Otro problema es la automedicación. Nunca hay que tomar antibióticos sin la prescripción del médico. Es un error acumular los antibióticos en casa y se deben llevar al punto SIGRE.

Algunos antibióticos se toman en ayunas y otros con comida. No hacerlo de la forma indicada por el médico o por el farmacéutico puede hacer que el antibiótico no funcione.

  • Valoración del riesgo

Los pacientes de riesgo, como ancianos e inmunodeprimidos, pueden responder peor al tratamiento antibiótico o tener una respuesta inflamatoria más débil como ausencia de fiebre, lo que dificulta el diagnóstico.

  • Control del foco infeccioso

No todas las infecciones se tratan por igual. Hay que detectar el foco de infección para tratarlo de manera adecuada y así asegurar la efectividad del tratamiento.

Bibliografía:

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